El sol abrasa quemando el día
la cigarra canta en el campo árido
las siembras cambian de color sin remedio
tintan sus cabellos de dorado envejeciendo en este periodo de estío.
Los olivos verdean escasos de agua siendo el oasis de este pequeño desierto
de esta tierra reseca y pedregosa,
en medio destaca la huerta de árboles frutales y hortalizas
regadas por el mana de un pozo artesano
donde las acémilas y los pájaros buscan la sombra tan demandada
durmiendo y soñando con los hermosos prados de primavera,
todo es un sueño de verano en estos campos viejos de Castilla.
La tarde aprieta y ahoga con su aire
las hormigas se esmeran y trabajan para poder pasar un invierno de ocio
el lagarto reposa su cuerpo frió y adora al dios del sol
con su color se oculta entre el pasto para no ser victima de su descaro.
Yo observo todo debajo de una sombra en lo alto de un cerro veo el pueblo
villa de mis antepasados y de mi amada
casas de tejados centenarios que vieron muchas estaciones
paredes de cal blancas y nacaradas como la leche
blancas y resplandecientes como las estrellas de la noche
calles empedradas donde la historia se haya en cada piedra
allí quedaron las pasiones pero ahora están vacías
su estampa fantasmal durante el sueño de una tarde de verano.
En medio se alza majestuosa una torre
una fortaleza de dios donde la cigüeña anida y da la vida
lugar social de acontecimientos , del creyente y del oyente.
Cercano se levanta el ayuntamiento
casa con mucho historial donde viven los que intentan hacer algo bueno
donde los sueños de los demás se realizan a golpe de reloj
donde su campana nos marca la hora de nuestro día.
El tiempo pasa como si fuera un simple segundo
el tiempo pasa pero mi pueblo sigue intacto.
15 de julio de 2010