Nubes blancas ofrendan halagos a
la tierra
a la verde montaña donde su corazón alegra,
dulces de miradas al sol de mayo
esplendoroso alimento de la primavera
sustento de la savia que en su alma lleva
tímidamente bronceando su tez terrea.
Taciturno desden de rigor
conciso
tímidos rayos de luz alegran
conciben caso omiso
a la luna plateada
a la noche estrellada donde sus sueños habitan
moradores de la ilusión del momento al alba
del día que nace del encarnado amanecer ,
instante complaciente de su dicha
instante sabedor de plena voz
donde los hombres oran con rezos enjutos en palabras
ofrendas con salmos de amor y vida
esperanza venidera que sus manos con cariño abrigan.
Santiago Medina






